¿Qué es el tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles, también llamado tendón calcáneo, es la estructura que conecta el músculo tríceps sural con el calcáneo. El tríceps sural está formado por los músculos gastrocnemios o gemelos y el sóleo.
Se trata de un tendón fuerte y resistente, preparado para soportar grandes cargas durante la actividad física. Durante la marcha, la carrera o el salto puede llegar a soportar fuerzas de varias veces el peso corporal.
¿Dónde está el tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles se localiza en la parte posterior del tobillo, justo por encima del talón. Desciende desde la pantorrilla hasta insertarse en la zona posterior del calcáneo.
Muchas personas confunden el talón de Aquiles con el tendón de Aquiles. En realidad, el talón es la parte posterior del pie, mientras que el tendón de Aquiles es la estructura fibrosa que se sitúa por encima del talón y se inserta en el calcáneo.
¿Cuál es la función del tendón de Aquiles?
La función principal del tendón de Aquiles es permitir la flexión plantar del tobillo, es decir, el movimiento que empuja el pie hacia abajo.
Gracias a esta función, el tendón de Aquiles resulta esencial para:
- caminar,
- correr,
- saltar,
- impulsarse al subir escaleras,
- ponerse de puntillas,
- estabilizar la mecánica del tobillo y del pie.
¿Dónde se inserta el tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles se inserta en la cara posterior del calcáneo, el hueso que forma el talón.
Esta inserción es clave para transmitir la fuerza de la pantorrilla al pie y generar impulso durante la marcha y la actividad deportiva. Cuando esta zona se sobrecarga, pueden aparecer problemas como la tendinopatía insercional.
Síntomas de una lesión del tendón de Aquiles
Los síntomas de una lesión del tendón de Aquiles pueden variar según el tipo y la gravedad del problema, pero los más frecuentes son:
- dolor en la parte posterior del tobillo o del talón,
- rigidez, especialmente por la mañana o tras el reposo,
- inflamación o engrosamiento del tendón,
- molestias al caminar, correr o saltar,
- dolor al ponerse de puntillas,
- sensación de debilidad en la propulsión del pie.
En el caso de una rotura del tendón de Aquiles, puede aparecer además:
- chasquido o sensación de “latigazo”,
- dolor brusco,
- dificultad importante para caminar,
- incapacidad para impulsarse con el pie afectado.
Tipos de lesiones del tendón de Aquiles
Las lesiones del tendón de Aquiles pueden agruparse principalmente en dos grandes categorías:
Tendinopatía aquílea
Es una lesión por sobreuso o degeneración del tendón. Puede producir dolor persistente, rigidez y limitación funcional. Puede afectar a deportistas, pero también a personas sedentarias.
Rotura del tendón de Aquiles
Es una lesión aguda, más incapacitante, que puede ser parcial o completa. Suele producirse durante una actividad deportiva o un gesto brusco.
Tendinopatía aquílea
La tendinopatía aquílea es una de las lesiones más frecuentes del tendón de Aquiles. Aunque tradicionalmente se ha hablado de “tendinitis”, hoy se prefiere el término tendinopatía, ya que en muchos casos no se trata solo de inflamación, sino también de degeneración del tejido tendinoso.
Suele aparecer por:
- sobreuso,
- aumento brusco de carga deportiva,
- técnica inadecuada,
- falta de acondicionamiento,
- obesidad,
- diabetes,
- alteraciones biomecánicas.
Síntomas de la tendinopatía aquílea
- dolor progresivo en el tendón,
- rigidez al iniciar la actividad,
- molestias al correr o saltar,
- sensibilidad a la palpación,
- engrosamiento del tendón.
Tratamiento de la tendinopatía aquílea
En la mayoría de los casos, el tratamiento es conservador e incluye:
- reducción o ajuste de la carga,
- fisioterapia,
- ejercicios específicos,
- trabajo excéntrico o de fortalecimiento,
- control del dolor,
- adaptación del calzado,
- corrección de factores mecánicos si procede.
Cuando no mejora con tratamiento conservador, pueden valorarse otras opciones, incluida la cirugía en casos seleccionados.
Rotura del tendón de Aquiles
La rotura del tendón de Aquiles suele ser una lesión aguda y muy incapacitante. A menudo ocurre durante la práctica deportiva, especialmente en actividades de salto, carrera o cambios bruscos de ritmo.
Puede aparecer en personas activas de mediana edad y, en algunos casos, sobre un tendón previamente degenerado.
Síntomas de una rotura del tendón de Aquiles
- dolor súbito en la parte posterior del tobillo,
- sensación de golpe o chasquido,
- dificultad para caminar,
- incapacidad para impulsarse,
- pérdida de fuerza en la flexión plantar.
Tratamiento de la rotura del tendón de Aquiles
El tratamiento dependerá del tipo de rotura, del nivel de actividad del paciente y de la valoración del especialista.
Puede incluir:
- tratamiento conservador en casos seleccionados,
- inmovilización y rehabilitación,
- o tratamiento quirúrgico cuando está indicado.
Tratamiento de las lesiones del tendón de Aquiles
El tratamiento de una lesión del tendón de Aquiles depende del diagnóstico concreto, del grado de afectación y del perfil del paciente.
Tratamiento conservador
Puede incluir:
- reposo relativo,
- fisioterapia,
- ejercicios terapéuticos,
- readaptación progresiva,
- inmovilización en algunos casos,
- modificación de la actividad,
- control de factores de riesgo.
Tratamiento quirúrgico
Se reserva para:
- determinadas roturas del tendón,
- tendinopatías crónicas que no responden al tratamiento conservador,
- situaciones en las que persiste el dolor o la limitación funcional.
¿Cuándo acudir al especialista?
Es recomendable consultar con un especialista si aparece:
- dolor persistente en la parte posterior del tobillo,
- inflamación o bulto en el tendón,
- rigidez recurrente,
- dolor al caminar, correr o subir escaleras,
- sensación de rotura o chasquido,
- dificultad repentina para apoyar o impulsarse.
Un diagnóstico precoz ayuda a evitar la cronificación de la lesión y a planificar el tratamiento más adecuado.
¿Cómo se diagnostica una lesión del tendón de Aquiles?
El diagnóstico de una lesión del tendón de Aquiles se basa en la exploración física y en pruebas de imagen cuando es necesario. Según el caso, el especialista puede recurrir a:
- exploración física,
- ecografía,
- resonancia magnética en algunos casos,
- valoración funcional.