Rotura del tendón de Aquiles: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
La rotura del tendón de Aquiles es una lesión grave que afecta a la parte posterior del tobillo, generalmente provocada por un desgarro brusco y completo del tendón. Es habitual en deportistas y también puede ocurrir en personas sedentarias durante movimientos inesperados, como un salto o un giro brusco.
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¿Qué es la rotura del tendón de Aquiles?
El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el talón, permitiendo movimientos esenciales como caminar, correr o saltar. Una rotura provoca dolor agudo, sensación de «patada» en el talón y dificultad para caminar.
Suelen presentarse en deportes como fútbol, baloncesto, tenis, squash y carreras de velocidad.
Factores de riesgo: degeneración del tendón (tendinosis), falta de fortalecimiento y estiramientos, sobrecarga repetitiva.
Cuando aparece esta lesión, la gran parte de los deportistas no han sufrido molestias previamente. La mayoría realizan deporte esporádicamente, pero no llevan a cabo ningún programa de fortalecimiento y estiramientos que prevengan esta patología. Es muy común que aparezca en deportes como el fútbol, baloncesto, squash, tenis, carreras de velocidad o saltos.
Pero no solo aparece en deportistas, también en personas sedentarias puede romperse el tendón ante un paso, un salto brusco, bailando o durante alguna actividad a la que no se está habituado. El factor fundamental que favorece la lesión es la degeneración del tejido del tendón, que se denomina tendinosis.
Para diagnosticar la rotura, un traumatólogo con experiencia solo necesita escuchar la historia del paciente y realizar una exploración física. No obstante, también se realiza ecografía o resonancia magnética para conocer concretamente cómo está el tendón roto.
Síntomas de la rotura del tendón de Aquiles
Dolor agudo y sensación de golpe
Dolor intenso en la parte posterior del tobillo o talón.
Sensación de recibir un golpe o escuchar un chasquido.
Imposibilidad parcial o total de apoyar el pie.
Inflamación y hematoma
Aparición de hinchazón inmediata.
Posible hematoma en la zona del tendón.
Debilidad y dificultad para caminar
Incapacidad de levantarse de puntillas.
Dificultad para caminar correctamente.
Diagnóstico de la rotura del tendón de Aquiles
Exploración física
Un traumatólogo puede diagnosticar la rotura mediante:
Historia clínica y síntomas descritos por el paciente.
Prueba de Thompson: compresión de la pantorrilla para evaluar la respuesta del pie.
Pruebas de imagen
Ecografía: permite observar el grado de desgarro y la presencia de hematomas.
Resonancia magnética (RM): evalúa la extensión de la lesión y el estado del tendón y estructuras adyacentes.
Tratamiento de la rotura del tendón de Aquiles
Realmente es el tratamiento más satisfactorio. Pero en los casos en los que los riesgos contraindiquen que el paciente pase por una cirugía, el tratamiento consiste en la inmovilización durante unas 6 semanas y la posterior rehabilitación de la fuerza.
Casi todas las personas que se rompen el tendón de Aquiles son operadas. En Urgencias, algunos centros practican la cirugía percutánea, que aporta la ventaja de una menor incisión quirúrgica. Bajo nuestro punto de vista, esta técnica estaría indicada solo en los pacientes con una baja demanda deportiva.
Pero sin duda, la cirugía abierta es la técnica con mejores resultados para que el paciente pueda regresas a su nivel previo de ejercicio. Casi siempre es posible una recuperación término-terminal del tendón, suturando de forma adecuada ambos cabos. En algunas personas con gran degenración puede ser necesario utilizar injertos de colágeno, pastias con la fascia del tríceps o el tendón del músculo delgado plantar.
En aproximadamente cuatro meses, el paciente recupera la actividad de carga y el nivel previo puede tardar hasta el año, consiguiéndose en un alto porcentaje de casos. La rehabilitación es fundamental para llegar a los mejores resultados.
Entre las complicaciones existen las postoperatorias (infección, trombosis, dehiscencia herida) y las tardías (reruptura, pérdida de fuerza o limitación de la flexión dorsal del tobillo).
Las roturas crónicas, que son esos casos en los que la rotura no se detectó o trató adecuadamente en su inicio, precisan una técnica quirúrgica similar, siendo necesario con más frecuencia los injertos o plastias con tendones adyacentes.
Tratamiento de la rotura del tendón de Aquiles
Tratamiento conservador
Indicado solo cuando la cirugía presenta riesgo.
Consiste en inmovilización del tobillo durante aproximadamente 6 semanas.
Rehabilitación progresiva para recuperar fuerza y movilidad.
Tratamiento quirúrgico
Cirugía abierta: técnica preferida para asegurar una recuperación completa.
Suturar ambos cabos del tendón.
En casos de degeneración, se pueden usar injertos de colágeno o plastias con tendones adyacentes.
Cirugía percutánea: menos invasiva, indicada en pacientes con baja demanda deportiva.
Recuperación tras la cirugía
Retorno a la carga parcial en aproximadamente 4 meses.
Reincorporación completa a la actividad deportiva puede tardar hasta 12 meses.
La rehabilitación es clave para prevenir rigidez y pérdida de fuerza.
Complicaciones posibles
Postoperatorias: infección, trombosis, dehiscencia de la herida.
Tardías: reruptura, pérdida de fuerza, limitación de la flexión dorsal del tobillo.
Roturas crónicas del tendón de Aquiles
Se producen cuando la lesión inicial no fue tratada correctamente.
A menudo requieren técnicas quirúrgicas con injertos o plastias adicionales.
Prevención de la rotura del tendón de Aquiles
Fortalecimiento y estiramientos
Ejercicios específicos para pantorrilla y tobillo.
Programas de estiramiento antes y después del deporte.
Evitar sobrecargas
Incrementar intensidad de forma gradual.
Evitar movimientos bruscos sin preparación previa.
Preguntas Frecuentes sobre Rotura del tendón de Aquiles
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