Lesión condral de cadera: síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

Una lesión condral de cadera es una alteración o daño en el cartílago articular de la cadera. Este cartílago recubre las superficies de la articulación coxofemoral y permite que la cabeza del fémur y el acetábulo se deslicen con menor fricción durante el movimiento.

Cuando el cartílago se lesiona, puede aparecer dolor en la ingle, molestias al caminar, dolor con determinados movimientos, rigidez o limitación funcional. Si el daño del cartílago es extenso y afecta de forma generalizada a la articulación, hablamos de artrosis de cadera o coxartrosis.

Las lesiones condrales de cadera suelen aparecer asociadas a otras patologías, como el choque femoroacetabular, las lesiones del labrum, la displasia de cadera o procesos degenerativos. Por eso, el tratamiento debe orientarse tanto al cartílago dañado como a la causa que lo ha provocado.

Sólo existen tres tejidos en el cuerpo que se regeneran: el hueso, la córnea y el hígado. El resto cicatrizan con tejidos fibrosos. Eso quiere decir que el cartílago no puede repararse por si sólo, y que las lesiones del cartílago no pueden curarse de forma espontánea. Las lesiones de cartílago, por este motivo, suelen producir molestias crónicas y evolucionar a la artrosis de la articulación.

Las lesiones condrales de la cadera suelen aparecer en el contexto de otras patologías de cadera, por lo que su abordaje suele necesitar el tratamiento de las lesiones causales.

¿Qué es una lesión condral de cadera?

Una lesión condral de cadera es una lesión del cartílago articular de la articulación coxofemoral. También puede denominarse lesión del cartílago de la cadera o condropatía de cadera.

El cartílago articular es un tejido que recubre las superficies óseas dentro de la articulación. Su función es facilitar el movimiento, amortiguar las cargas y reducir la fricción entre la cabeza femoral y el acetábulo.

A diferencia de otros tejidos, el cartílago tiene una capacidad limitada de reparación. Por este motivo, cuando se daña puede producir molestias persistentes y, en algunos casos, evolucionar hacia un desgaste más avanzado de la articulación.

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Lesión condral, osteocondral y condropatía de cadera: diferencias

Los términos lesión condral, lesión osteocondral y condropatía de cadera están relacionados, pero no significan exactamente lo mismo.

Una lesión condral afecta al cartílago articular. Una lesión osteocondral afecta tanto al cartílago como al hueso que se encuentra debajo, llamado hueso subcondral. La condropatía de cadera es un término más amplio que hace referencia a una alteración o enfermedad del cartílago de la articulación.

Cuando el deterioro del cartílago es generalizado y afecta de forma extensa a la cadera, el cuadro puede evolucionar hacia artrosis de cadera o coxartrosis.

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¿El cartílago de la cadera se regenera?

El cartílago articular tiene una capacidad muy limitada para repararse por sí solo. Cuando se daña, no suele regenerarse de forma espontánea con un cartílago igual al original, sino que puede cicatrizar con tejido de menor calidad o evolucionar hacia un deterioro progresivo.

Por eso, las lesiones de cartílago de la cadera pueden causar molestias crónicas y, si progresan, llegar a producir artrosis de cadera.

El objetivo del tratamiento no siempre es “regenerar” el cartílago, sino reducir el dolor, mejorar la función, tratar la causa de la lesión y evitar o retrasar la progresión del daño articular.

Causas de la lesión condral de cadera

Las lesiones condrales de cadera pueden aparecer por traumatismos, enfermedades que debilitan el cartílago o alteraciones mecánicas que provocan un desgaste mantenido de la articulación.

Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Traumatismos sobre la articulación de la cadera.
  • Choque femoroacetabular.
  • Lesiones o desgarros del labrum.
  • Osteonecrosis.
  • Osteocondritis disecante.
  • Cuerpos libres intraarticulares.
  • Displasia de cadera.
  • Enfermedades degenerativas de la articulación.
  • Artrosis de cadera o coxartrosis.

Choque femoroacetabular

El choque femoroacetabular se produce cuando existe un contacto anómalo entre el fémur y el acetábulo. Este roce repetido puede dañar el labrum y el cartílago articular de la cadera.

El dolor suele localizarse en la ingle y puede aparecer durante la práctica deportiva, después del esfuerzo, al levantarse tras estar sentado o tras viajes largos en coche. El choque femoroacetabular puede provocar daño en el labrum y el cartílago, especialmente en personas jóvenes y activas.

Lesión del labrum de cadera

El labrum es una estructura fibrocartilaginosa que rodea el acetábulo y ayuda a proteger y estabilizar la articulación. Cuando se rompe o se desgarra, puede alterar la mecánica de la cadera y favorecer el daño del cartílago.

Las lesiones del labrum pueden producir dolor, chasquidos, bloqueos o sensación de “click” durante el movimiento.

Displasia de cadera

La displasia de cadera puede alterar la forma en la que se reparte la carga dentro de la articulación. Esto puede aumentar el riesgo de lesiones del labrum, daño condral y desgaste precoz de la cadera.

Osteonecrosis y osteocondritis

La osteonecrosis y la osteocondritis pueden afectar al hueso subcondral y al cartílago, provocando dolor y deterioro progresivo de la articulación.

Artrosis de cadera o coxartrosis

Cuando el daño del cartílago es extenso y progresivo, puede evolucionar hacia artrosis de cadera o coxartrosis. En estos casos, el cartílago se desgasta de forma generalizada y la articulación pierde capacidad de movimiento sin dolor.

Clínica

Las lesiones intraarticulares de la cadera suelen producir dolor en la ingle que se exacerba con ciertos movimientos.

Según la causa subyacente a la lesión, habrá determinados signos a la exploración. Los desgarros del labrum y los cuerpos libres intraarticulares suelen producir un click característico al movimiento. El choque femoroacetabular se evidencia al reproducir el dolor de la cadera tras el test de impingement.

Diagnóstico

Las radiografías de cadera nos ayudan inicialmente a determinar de forma grosera el daño articular, y a descartar lesiones del hueso.

La Resonancia Magnética es útil para valorar los tejidos blandos y para estudiar la situación del cartílago, y la Artro Resonancia Magnética (Resonancia de la articulación en la que se inyecta un contraste dentro de la misma para afinar la imagen) nos permite diagnosticar con mayor precisión las lesiones del labrum y las lesiones delimitadas del cartílago.

La prueba más importante para el diagnóstico y que permite un tratamiento en mucho de los casos es la artroscopia de cadera, en la que, mediante la introducción de una cámara en la articulación, observamos directamente la situación de la misma.

Tratamiento de la lesión condral de cadera

El tratamiento depende del grado de afectación del cartílago, la causa de la lesión, la edad del paciente, el nivel de actividad y la existencia de otras patologías asociadas.

En general, es importante tratar la causa que está dañando el cartílago. Si existe choque femoroacetabular, lesión del labrum o cuerpos libres intraarticulares, puede ser necesario abordar estas lesiones para mejorar los síntomas y reducir la progresión del daño condral.

Tratamiento conservador

En fases iniciales o cuando los síntomas son leves, puede plantearse tratamiento conservador. Este puede incluir modificación de actividad, fisioterapia, control del dolor, reducción de cargas que empeoran los síntomas y fortalecimiento muscular.

En el choque femoroacetabular, el tratamiento inicial puede incluir fisioterapia, infiltraciones intraarticulares y modificación de la actividad.

Fisioterapia y control de la carga

La fisioterapia puede ayudar a mejorar la movilidad, reforzar la musculatura de la cadera y pelvis, corregir patrones de movimiento perjudiciales y reducir el dolor.

El control de la carga es especialmente importante en pacientes deportistas, ya que algunos gestos repetitivos pueden aumentar el roce intraarticular y agravar los síntomas.

Infiltraciones intraarticulares

Las infiltraciones intraarticulares pueden tener una doble función: aliviar el dolor y ayudar a confirmar que el origen de las molestias está dentro de la articulación de la cadera.

Si el dolor mejora tras la infiltración, puede reforzarse la sospecha de que la lesión procede de la región intraarticular y no de zonas cercanas como la columna, el pubis, los glúteos o el psoas.

Artroscopia de cadera

La artroscopia de cadera puede utilizarse para tratar lesiones asociadas, como el choque femoroacetabular, lesiones del labrum, cuerpos libres o lesiones delimitadas del cartílago.

En el caso de deformidad CAM, se remodela el cuello y la cabeza femoral. En lesiones tipo PINCER, se rebaja el exceso de hueso del acetábulo. Si existe lesión labral, puede repararse o reinsertarse. En determinadas lesiones del cartílago acetabular pueden realizarse técnicas como microfracturas.

El objetivo de la artroscopia es reducir el dolor, mejorar la movilidad, tratar la causa mecánica del daño y, cuando sea posible, frenar la progresión hacia el desgaste articular.

Microfracturas y tratamiento del cartílago

En determinadas lesiones condrales localizadas, pueden realizarse microfracturas para estimular una respuesta reparadora en la zona dañada del cartílago.

Esta técnica no genera un cartílago idéntico al original, pero puede ayudar a cubrir el defecto con tejido reparador y mejorar los síntomas en casos seleccionados.

Prótesis de cadera en lesiones avanzadas

Cuando la lesión condral está muy avanzada o ha evolucionado hacia coxartrosis, los síntomas pueden persistir a pesar de tratar las causas desencadenantes.

En casos de artrosis de cadera sintomática y avanzada, el tratamiento definitivo suele ser la artroplastia o prótesis de cadera, con resultados excelentes en pacientes correctamente indicados.

Síntomas de una lesión condral de cadera

Las lesiones intraarticulares de la cadera suelen producir dolor en la ingle, especialmente con movimientos concretos o actividades que aumentan la carga sobre la articulación.

Los síntomas más habituales son:

  • Dolor en la ingle.
  • Dolor en la cara anterior del muslo.
  • Molestias al caminar o hacer deporte.
  • Dolor al levantarse después de estar sentado.
  • Dolor después de viajes largos en coche.
  • Sensación de click, chasquido o bloqueo.
  • Rigidez o pérdida de movilidad.
  • Dolor al realizar movimientos de flexión o rotación de cadera.
  • Molestias que reaparecen al retomar la actividad física.

La localización y el tipo de síntomas pueden variar según la causa. Por ejemplo, las lesiones del labrum y los cuerpos libres intraarticulares pueden producir chasquidos o clicks, mientras que el choque femoroacetabular suele reproducir el dolor con maniobras de impingement.

Diagnóstico del choque femoroacetabular

Para el diagnóstico es fundamental la realización de una serie de pruebas de imagen:

  • Radiografía simple: Proyección antero-posterior de pelvis en carga y Axial de Dunn de ambas caderas.
  • Artro RMN: Es la prueba preferida para poder evaluar el estado del labrum y del cartílago articular. Para hacer esta prueba, en primer lugar se inyecta gadolinio (un contraste) dentro de la articulación, y después se realiza la resonancia magnética. Otras lesiones identificables son la no esfericidad de la cabeza, las herniaciones o las calcificaciones del labrum, la presencia de quistes paralabrales…

Tratamiento del choque femoroacetabular

Tratamiento conservador

Una vez diagnosticado el problema, las primeras propuestas al paciente son el uso de medicación antiinflamatoria y un protocolo de fisioterapia que ayude a corregir los movimientos perjudiciales, a la vez que alivie el dolor.

Se suele ofrecer de manera frecuente la posibilidad de realizar una infiltración articular.

Las infiltraciones intra-articulares suelen reducir o hacer desaparecer el dolor, en ocasiones, temporalmente y otras veces por un largo periodo.Fundamentalmente cumplen dos funciones:

  • Aliviar aquellas molestias que provienen de la región intra-articular de la cadera ( y no de otros zonas cercanas como podría ser la columna, el pubis, los glúteos, psoas… ).
  • Confirmar el diagnóstico. Si se alivia el dolor, es un signo más de que la lesión proviene de la región intra-articular de la cadera.

Tratamiento quirúrgico

El objetivo de la artroscopia de cadera es poder remodelar estas estructuras óseas que provocan el roce o choque, y reparar las estructuras dañadas o lesionadas (labrum , cartílago) mediante una técnica mínimamente invasiva para:

  • Mejorar la calidad de vida de nuestro paciente al quitarle el dolor y mejorar la movilidad articular de su cadera.
  • Evitar la progresión de la artrosis / desgaste articular
  • Volver a la actividad perdida, laboral, deportiva y cotidiana.
  • En el caso de una deformidad CAM se remodelará el cuello y la cabeza femoral. Si se trata de un PINCER, se rebajará el exceso de hueso; y en el caso de una lesión labral, se reinsertará el mismo. Las lesiones en el cartílago del acetábulo se tratarán mediante microfracturas.

Lesión condral de cadera y choque femoroacetabular

El choque femoroacetabular es una de las causas frecuentes de lesión condral en la cadera. Se produce por un conflicto mecánico entre el fémur y el acetábulo que genera roce durante el movimiento.

Con el tiempo, este roce puede dañar el labrum y el cartílago articular. Por eso, en muchos pacientes, tratar únicamente el dolor no es suficiente: también hay que corregir la alteración mecánica que está provocando el daño.

Síntomas del choque femoroacetabular

Los síntomas suelen comenzar con dolor en la ingle, especialmente tras realizar actividad física o determinados movimientos de cadera.

También puede aparecer dolor en la cara anterior del muslo, molestias después de estar sentado mucho tiempo, dolor tras viajes largos en coche o al retomar la actividad deportiva.

En algunos casos, el paciente recibe diagnósticos erróneos como pubalgia, osteopatía de pubis o tendinitis de repetición, lo que puede retrasar el tratamiento adecuado.

Diagnóstico del choque femoroacetabular

El diagnóstico se basa en la exploración física y pruebas de imagen. El test de impingement puede reproducir el dolor de la cadera.

Las pruebas recomendadas pueden incluir radiografía simple, proyección anteroposterior de pelvis en carga, axial de Dunn y artro-resonancia magnética para valorar el labrum y el cartílago.

Tratamiento del choque femoroacetabular

El tratamiento inicial puede incluir antiinflamatorios, fisioterapia, modificación de actividad e infiltraciones intraarticulares.

Cuando existe una deformidad CAM o PINCER que produce roce y síntomas persistentes, puede valorarse la artroscopia de cadera para remodelar las estructuras óseas y reparar las lesiones asociadas.

¿Una lesión condral de cadera puede evolucionar a artrosis?

Sí. Una lesión condral de cadera puede evolucionar hacia artrosis si el daño del cartílago progresa y afecta de forma más extensa a la articulación.

Este riesgo es mayor cuando no se trata la causa que está dañando el cartílago, como puede ocurrir en el choque femoroacetabular, la displasia, las lesiones del labrum o los procesos degenerativos.

Por eso, un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado son importantes para controlar los síntomas, proteger la articulación y retrasar la progresión del daño.

¿Cuándo acudir al especialista por dolor de cadera?

Es recomendable acudir a un especialista en cadera si existe dolor persistente en la ingle, dolor al hacer deporte, molestias al levantarse tras estar sentado, sensación de click o bloqueo, pérdida de movilidad o dolor que reaparece al retomar la actividad física.

También conviene consultar si el dolor no mejora con fisioterapia o antiinflamatorios, si hay sospecha de lesión del labrum, choque femoroacetabular, artrosis de cadera o lesión del cartílago.

Una valoración especializada permite diferenciar una lesión condral de otras causas de dolor de cadera y definir el tratamiento más adecuado.

Fuentes
http://orthoinfo.aaos.org/topic.cfm?topic=A00571

Preguntas Frecuentes sobre lesión condral de cadera

La lesión condral afecta al cartílago. La lesión osteocondral afecta tanto al cartílago como al hueso subcondral situado debajo del cartílago.

Puede producir dolor en la ingle, dolor en la cara anterior del muslo, molestias con ciertos movimientos, rigidez, pérdida de movilidad, sensación de click o bloqueo y dolor al retomar la actividad física.

Las causas pueden incluir traumatismos, choque femoroacetabular, lesiones del labrum, displasia de cadera, osteonecrosis, osteocondritis, cuerpos libres intraarticulares y enfermedades degenerativas.

El cartílago tiene poca capacidad de regeneración espontánea. Por eso, cuando se daña, el tratamiento busca reducir el dolor, mejorar la función y tratar la causa para evitar que el daño progrese.

El diagnóstico puede incluir exploración física, radiografías, resonancia magnética, artro-resonancia y, en algunos casos, artroscopia de cadera para observar directamente la articulación.

Puede clasificarse en grados según la profundidad del daño: desde alteraciones superficiales del cartílago hasta pérdida completa del cartílago con afectación del hueso subcondral.

La prótesis de cadera puede valorarse cuando el daño del cartílago está muy avanzado, existe artrosis de cadera sintomática y otros tratamientos no consiguen controlar el dolor ni mejorar la función.

La cirugía se valora cuando el tratamiento conservador no controla los síntomas y existen lesiones del cartílago que pueden beneficiarse de un tratamiento quirúrgico. La decisión debe individualizarse según cada caso.

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