¿Qué es una lesión muscular?
Una lesión muscular es una alteración o daño en las fibras de un músculo. Puede aparecer durante la práctica deportiva, en un esfuerzo brusco o tras una sobrecarga mantenida.
Habitualmente, se produce cuando el músculo soporta una tensión superior a la que puede tolerar. Esto puede ocurrir durante una carrera, un salto, un cambio de dirección, un golpeo o una contracción intensa.
Las lesiones musculares pueden afectar a diferentes estructuras del músculo, como el vientre muscular, la unión miofascial o la unión miotendinosa. Por eso, no todas las roturas musculares tienen el mismo pronóstico ni requieren el mismo tiempo de recuperación.
Diferencia entre lesión muscular, rotura fibrilar y desgarro muscular
Los términos lesión muscular, rotura fibrilar, desgarro muscular o rotura de fibras suelen utilizarse de forma similar, aunque no siempre significan exactamente lo mismo.
La lesión muscular es el término más general y engloba cualquier daño que afecte al músculo. Puede tratarse de una sobrecarga, una contractura, una microrrotura o una rotura completa.
La rotura fibrilar hace referencia a la rotura de una parte de las fibras musculares. Puede ser pequeña, como ocurre en una microrrotura fibrilar, o más extensa si afecta a un mayor número de fibras.
El desgarro muscular suele utilizarse para describir una rotura parcial o completa del músculo. En estos casos, puede aparecer dolor intenso, hematoma y pérdida de fuerza.
Más allá del término utilizado, lo importante desde el punto de vista médico es valorar el grado de la lesión, el músculo afectado y la zona exacta en la que se ha producido el daño.
Síntomas de una lesión o rotura muscular
Los síntomas de una lesión muscular dependen de la gravedad de la rotura y de la zona afectada. En las lesiones leves puede aparecer dolor localizado o sensación de sobrecarga. En las lesiones de mayor grado, los síntomas suelen ser más intensos y pueden limitar la actividad de forma inmediata.
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor repentino durante el ejercicio o después de un gesto brusco.
- Sensación de tirón, pinchazo o “pedrada”.
- Inflamación localizada.
- Aparición de hematoma o moratón.
- Pérdida de fuerza.
- Dificultad para mover la zona afectada.
- Dolor al contraer o estirar el músculo.
- Imposibilidad para continuar con la actividad deportiva en lesiones más graves.
En una rotura muscular de grado 2 o grado 3 puede aparecer hematoma, pérdida funcional importante y dificultad para caminar, correr o realizar el gesto deportivo habitual.
Clasificación de las lesiones musculares
Para entender y tratar una lesión muscular es importante clasificarla correctamente. La clasificación permite conocer la gravedad de la lesión, estimar el tiempo de recuperación y definir el tratamiento más adecuado.
En general, deben valorarse tres aspectos principales: el músculo lesionado, la localización de la lesión y el grado de daño muscular.
Según el músculo lesionado
Los músculos que se lesionan con mayor frecuencia suelen ser aquellos que participan en movimientos explosivos, cambios de ritmo, aceleraciones, frenadas o gestos deportivos repetidos.
Entre los músculos más afectados se encuentran:
- Tríceps sural, formado por gemelos y sóleo.
- Isquiosurales o isquiotibiales.
- Cuádriceps.
- Bíceps braquial.
- Aductores.
Los músculos biarticulares, es decir, aquellos que cruzan y movilizan dos articulaciones, suelen tener mayor riesgo de lesión porque soportan más tensión durante la actividad deportiva.
Según la localización de la lesión
La localización de la lesión muscular influye en el pronóstico y en el tiempo de recuperación. No es lo mismo una lesión en el vientre muscular que una lesión en la unión miotendinosa.
Las principales localizaciones son:
Vientre muscular: es la zona central y de mayor espesor del músculo. Las lesiones en esta zona pueden variar desde pequeñas microrroturas hasta roturas más extensas.
Unión miofascial: es la zona de unión entre músculos o entre diferentes paquetes musculares. En este tipo de lesiones puede aparecer hematoma y, en algunos casos, fibrosis durante el proceso de cicatrización.
Unión miotendinosa: es la zona de transición entre el músculo y el tendón. Es una localización frecuente en lesiones deportivas y puede condicionar el tiempo de recuperación.
Según el grado de la lesión
El grado de la lesión hace referencia a la cantidad de fibras musculares dañadas. Cuanto mayor es el grado, mayor suele ser la gravedad de la rotura y más prolongado el tiempo de recuperación.
Las lesiones musculares suelen clasificarse en cuatro grados: grado 0, grado 1, grado 2 y grado 3.
Músculos que se lesionan con más frecuencia
Las lesiones musculares pueden afectar a cualquier músculo, pero son más habituales en aquellos que participan en acciones explosivas o soportan una gran carga durante el deporte.
Los músculos que se lesionan con mayor frecuencia son los isquiotibiales, gemelos, sóleo, cuádriceps, aductores y bíceps femoral.
Rotura de isquiotibiales
Los isquiotibiales son un grupo muscular muy expuesto a lesiones, especialmente en deportes que implican sprints, aceleraciones, frenadas, cambios de dirección o golpeo de balón.
Una rotura de isquiotibiales puede afectar al vientre muscular o a la unión miotendinosa. El tiempo de recuperación dependerá del grado de rotura y de la localización exacta de la lesión.
Rotura de gemelo o sóleo
Las lesiones del gemelo y el sóleo forman parte de las lesiones del tríceps sural. Suelen aparecer durante esfuerzos explosivos, saltos, carrera o cambios bruscos de dirección.
En algunos casos, el paciente nota una sensación de pinchazo o “pedrada” en la parte posterior de la pierna. La presencia de hematoma o dificultad para apoyar puede indicar una lesión de mayor gravedad.
Rotura de cuádriceps
El cuádriceps puede lesionarse durante la carrera, los saltos, los golpeos o las desaceleraciones. La lesión puede aparecer en el vientre muscular o en zonas próximas a la unión miotendinosa.
La recuperación dependerá del grado de lesión, de la extensión de la rotura y de la capacidad para recuperar la fuerza y la movilidad.
Rotura de aductor
Las lesiones del aductor son frecuentes en deportes como el fútbol, donde se realizan cambios de dirección, golpeos, aperturas forzadas de pierna y movimientos explosivos.
Una rotura de aductor puede provocar dolor en la cara interna del muslo, dificultad para correr, molestias al cambiar de dirección y dolor al realizar gestos de aproximación de la pierna.
Rotura de bíceps femoral
El bíceps femoral forma parte del grupo de los isquiotibiales y es uno de los músculos que puede lesionarse en acciones de sprint o aceleración.
Su recuperación debe ser progresiva, especialmente antes de volver a correr a alta intensidad o realizar cambios de ritmo. En lesiones graves o próximas al tendón, el tiempo de recuperación puede ser mayor.
¿Cómo se diagnostica una lesión muscular?
El diagnóstico de una lesión muscular comienza con una valoración clínica. El especialista analiza cómo se produjo la lesión, dónde aparece el dolor, qué movimientos lo agravan y si existe pérdida de fuerza o limitación funcional.
La exploración física permite valorar la movilidad, la contracción del músculo, el dolor al estiramiento y la presencia de inflamación o hematoma.
En algunos casos, pueden utilizarse pruebas de imagen como la ecografía muscular o la resonancia magnética. Estas pruebas ayudan a valorar la extensión de la lesión, la localización exacta, la presencia de edema, hematoma o rotura de fibras, y si existe afectación de la unión miotendinosa.