Ciática por hernia discal lumbar: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La ciática por hernia discal lumbar es una de las causas más frecuentes de dolor irradiado hacia la pierna. Se produce cuando un disco intervertebral comprime o irrita el nervio ciático, generando dolor, hormigueo o debilidad.

En esta guía le explicamos qué diferencia existe entre ciática y hernia discal, cuándo debe preocuparse y qué opciones de tratamiento existen.

¿Qué ocurre en una hernia discal lumbar?

El disco intervertebral actúa como amortiguador entre las vértebras. Está formado por un anillo fibroso externo y un núcleo pulposo central. Las fuerzas de torsión, flexión y carga repetida pueden provocar la rotura del anillo fibroso, permitiendo que el núcleo se desplace hacia el canal medular.

Cuando este material discal comprime una raíz nerviosa, aparece el dolor ciático. La compresión puede ser mecánica o inflamatoria, y el grado de afectación dependerá del tamaño y la localización de la hernia.

La incidencia anual de ciática está en torno al 2 % de la población.
Las fuerzas de torsión, inclinación y carga son las que peor soporta el disco intervertebral, resultando en fracaso y lesión de sus fibras anulares periféricas. La rotura de este anillo fibroso discal propicia la salida del núcleo pulposo del disco al canal medular. Este material discal produce compresión mecánica y/o irritación química sobre la raíz nerviosa. La hernia discal ocurre con más frecuencia en los niveles L4–L5 o L5–S1.

Anatomia Hernia Discal
Anatomía de la hernia de disco

 

Síntomas de la ciática por hernia discal

El síntoma característico es un dolor radicular unilateral que comienza en la zona lumbar o glútea y desciende por la parte posterior o lateral de la pierna, siguiendo el trayecto del nervio afectado.

Puede acompañarse de:

  • Hormigueo o adormecimiento.

  • Sensación de debilidad en la pierna.

  • Empeoramiento al estar sentado, toser o estornudar.

  • Dolor nocturno que dificulta el descanso.

En algunos casos puede aparecer déficit neurológico objetivo, como disminución de fuerza o alteración de reflejos.

El cuadro clínico de la ciática se caracteriza por dolor predominante de tipo radicular unilateral severo. Es típico que el dolor lumbar se irradie desde la nalga hacia abajo por el muslo, la pantorrilla, hasta el tobillo o el pie, siguiendo una distribución dermatómica. Suele iniciarse de forma aguda y llegar a tener carácter nocturno, impidiendo conciliar el sueño. De forma característica, aumenta de intensidad al estar sentado y al toser o estornudar. Por el contrario, puede mejorar con la deambulación corta. Es frecuente que se acompañe de parestesias o sensación de debilidad en miembros inferiores.

Evaluación

La exploración clínica debe mostrar reproducción del dolor ciático al aumento de la presión intracraneal (maniobra de Valsalva) y signos positivos en las pruebas de tensión radicular, pudiendo además encontrarse algún déficit neurológico.
Las pruebas de tensión radicular tienen una alta especificidad para la hernia discal. Unas maniobras de estiramiento negativas descartan una hernia discal significativa en el 95 % de los casos. Son positivas cuando reproducen el dolor ciático. Entre ellas se incluye: la maniobra de Lasègue o levantamiento recto de la pierna en posiciones de decúbito y sentado.

La exploración neurológica incluye la valoración de la fuerza muscular, la sensibilidad y los reflejos. Cada raíz desarrolla un déficit neurológico característico que permite su diferenciación:

 

Afectacion Hernia Discal Lumbar

Exploraciones complementarias

Las pruebas complementarias son necesarias solo cuando hay cambios neurológicos o el dolor es intratable por un periodo superior a las 3-4 semanas. El estudio radiológico convencional puede mostrar cambios inespecíficos como una leve disminución en la altura del disco intervertebral. Por ello, el dolor radicular necesita un diferente abordaje diagnóstico con estudios que valoren la anatomía y el contenido del canal medular. La Resonancia Magnética (RM) es la prueba diagnóstica de elección para lograr este propósito. Con ella se determina la extrusión del disco y la compresión de la raíz, el tamaño de la hernia, su localización (central, posterolateral, foraminal) y si está migrada.

Tratamiento y recomendaciones

El tratamiento de la ciática debe incluir inicialmente:

  • Modificación de la actividad, evitando posiciones que aumenten la presión intradiscal, como: estar de pie por un periodo prolongado, sentarse o agacharse.
  • Medicación: Los analgésicos opiáceos, en dosis individualizadas, y corticoides constituyen el tratamiento de elección para el dolor radicular durante un periodo corto de tiempo (7 a 10 días). Después, prescripción de analgésicos no narcóticos hasta la resolución completa de los síntomas. Se complementa con la administración de Gabapentina o Pregabalina.
  • Inyecciones Terapéuticas: las inyecciones epidurales o periradiculares de anestésicos y corticoides reducen la duración del dolor y la discapacidad en pacientes con ciática de mediana duración (a partir de la 4ª semanas).

Tratamiento quirúrgico de la ciática por hernia discal

El tratamiento inicial es conservador. Incluye:

  • Modificación de la actividad y evitar posturas que aumenten la presión intradiscal.

  • Analgésicos y antiinflamatorios.

  • Medicación para dolor neuropático como Gabapentina o Pregabalina.

  • Infiltraciones epidurales o periradiculares en casos seleccionados.

La cirugía se reserva para situaciones concretas:

  • Dolor persistente que no responde tras 4–8 semanas de tratamiento.

  • Déficit neurológico progresivo.

  • Episodios repetidos que limitan la actividad cotidiana.

La intervención consiste en la retirada del material discal que comprime la raíz nerviosa mediante técnicas como la microdiscectomía. En algunos casos puede completarse con estabilización del segmento vertebral.

El postoperatorio suele ser corto, permitiendo la deambulación precoz y una recuperación progresiva en las semanas posteriores.

Más del 70% de pacientes que sufren ciática tienen una reconversión total de sus síntomas sin intervención. Por ello, raramente está indicada la cirugía en el primer mes. En la hernia discal confirmada por RM, la ciática persistente constituye la indicación quirúrgica primaria.

La cirugía debe posibilitar la retirada del material discal en cualquiera de sus modalidades: discectomía clásica o microcirugía.

La cirugía consiste en una pequeña incisión en la espalda y tras separar la musculatura paravertebral, se realiza una extirpación parcial del ligamento amarillo (flavectomia) y parte del hueso del arco posterior de la vértebra (hemilaminectomia) que nos posibilite la entrada al canal, localización del disco herniado y la extirpación del material discal que esta comprimiendo la raíz nerviosa.

En algunas ocasiones, sobretodo en pacientes jóvenes o con gran deterioro del disco, se puede completar la técnica con la colocación de algún implante que fije el segmento vertebral de forma rígida o semi-rígida para evitar el deterioro futuro del resto del disco (síndrome postdiscectomía).

El postoperatorio es corto, levantándose de la cama al día siguiente, y debiendo proteger la zona lumbar con una faja semi-rígida entre 6 y 8 semanas. No suele ser necesario el tratamiento rehabilitador postoperatorio.

Si te surgen dudas sobre tu diagnóstico, puedes realizar tu consulta médica online con nuestros especialistas en hernia lumbar.

Diferencia entre ciática y hernia discal

Una hernia discal puede existir sin producir síntomas. De hecho, muchas hernias se detectan incidentalmente en resonancias realizadas por otros motivos.

La ciática aparece cuando esa hernia genera irritación o compresión del nervio. Por tanto:

  • Hernia discal → lesión anatómica.

  • Ciática → manifestación clínica por afectación nerviosa.

No todas las hernias producen ciática, pero la mayoría de las ciáticas tienen su origen en una hernia lumbar.

¿Cómo saber si tengo ciática por hernia discal?

El diagnóstico comienza con una exploración clínica detallada. La reproducción del dolor mediante maniobras de tensión radicular, como la maniobra de Lasègue, orienta hacia compresión nerviosa.

La exploración neurológica permite identificar qué raíz está afectada valorando fuerza, sensibilidad y reflejos.

La resonancia magnética (RM) es la prueba diagnóstica de elección, ya que permite confirmar la presencia de hernia discal, determinar su tamaño, localización y grado de compresión sobre la raíz nerviosa.

¿Cuánto dura una ciática por hernia discal?

En la mayoría de los casos, la evolución es favorable con tratamiento conservador.

Más del 70 % de los pacientes experimentan una mejoría significativa en un plazo de 3 a 8 semanas sin necesidad de cirugía.

La duración depende de varios factores:

  • Tamaño y localización de la hernia.

  • Intensidad de la inflamación nerviosa.

  • Actividad física y posturas mantenidas.

  • Respuesta individual al tratamiento médico.

Cuando el dolor persiste más allá de 6–8 semanas o aparece deterioro neurológico progresivo, debe valorarse tratamiento quirúrgico.

Preguntas Frecuentes sobre CIÁTICA Y HERNIA DISCAL LUMBAR

No. Muchas hernias son asintomáticas y no provocan dolor.

Cuando el dolor no mejora tras varias semanas de tratamiento o existe deterioro neurológico progresivo.

Sí. La mayoría de los casos se resuelven con tratamiento conservador.

El dolor suele irradiarse desde la zona lumbar o glútea hacia la parte posterior o lateral de la pierna.

L4-L5 y L5-S1 son los niveles más habituales.

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