La rodilla es una articulación que comprende tres huesos: el fémur, la tibia y la rótula. Esta articulación está estabilizada por unas estructuras dinámicas y estáticas. Entre las estructuras estáticas tenemos los ligamentos de la rodilla: el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los ligamentos cruzados: el ligamento cruzado anterior ( el mas conocido por sus implicaciones en el deporte ) y el posterior.

Una lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es un desgarro en el mismo. El LCA se encuentra en el medio de la articulación de la rodilla y conecta la tibia con el fémur. Estabiliza la rodilla al evitar que el fémur pueda desplazarse en exceso hacia adelante causando episodios de inestabilidad en la rodilla.

Las causas de lesión del LCA son múltiples, el LCA es una estructura biológicamente adaptada y mecánicamente bien diseñada para una actividad normal, pero que cuando aumentan la exigencia sobre él, como ocurre en el deporte, o se somete a posiciones inadecuadas, puede romperse con mucha facilidad. La mayoría de las roturas del Ligamento Cruzado Anterior se producen por el apoyo sobre un sólo pie en las caídas- saltos, o por frenar súbitamente en la carrera, aunque las condiciones concretas que influyen en la deformación del LCA no se conocen.

 

 

A la hora de realizar un tratamiento en las lesiones del LCA debemos valorar mucho al tipo de paciente que tenemos que tratar, su actividad deportiva, sus requerimientos, y la clínica que presenta el paciente, ya que en muchos casos la intervención quirúrgica no es la mejor opción de tratamiento.

Cuando está indicada la cirugía, la intervención quirúrgica se realiza, generalmente, mediante una técnica artroscópica (introduciendo una microcámara y un instrumental especial a través de pequeñas incisuras en el lateral de la rodilla). En la cirugía sustituimos el ligamento cruzado anterior afectado por un tendón, que puede ser del propio paciente, y que con el tiempo. biológica y mecánicamente realizará la función del ligamento desgarrado, estabilizando la articulación.

Una vez realizada la reparación del LCA con éxito, el paciente permanece 24 horas ingresado en el centro hospitalario para posteriormente empezar un exhaustivo tratamiento rehabilitador que le permitirá realizar actividades deportivas intensas aproximadamente a los 6 meses.

Respecto al tratamiento de las otras lesiones ligamentarias, cabe destacar que no todas ellas precisan un tratamiento quirúrgico: En el caso del ligamento cruzado posterior, su lesión aislada puede cicatrizar con una buena inmovilización; el ligamento lateral interno rara vez precisa su reparación quirúrgica; y respecto al ligamento lateral externo, por su forma cordonal, cuando se lesiona y se rompe, si precisa reparación quirúrgica.

Un apartado especial serían las lesiones combinadas de ligamentos, como ocurre en las luxaciones de rodilla, situaciones extremadamente delicadas donde hay que valorar y planificar con minuciosidad qué estructuras lesionadas van a precisar reparación quirúrgica, así como tratar todas las posibles lesiones asociadas que puedan ocurrir, tanto intraarticulares como extraarticulares (lesiones neurológicas, vasculares).

 

Dr. Enrique Ibañez Cabeza
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Especialización:
Traumatología, Ortopedia y Medicina Deportiva
Unidad:
Unidad de Rodilla

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