Grapas Biorreabsorbibles para Suturas Meniscales

Volver a Artículos del Profesor Guillén

Introducción | Historia de la Reparación | Técnicas de Reparación de Meniscal

Introducción

Ir a Inicio

Los meniscos de la rodilla son cuñas de fibrocartilago con forma de C, interpuestas entre los cóndilos del fémur y la tibia. En realidad se trata de extensiones de la tibia, las culaes sirven para profundizar las superficies articulares del platillo tibial y adaptarse mejor a los cóndilos del fémur. El borde periférico de cada menisco es grueso, convexo y está unido a la parte interna de la cápsula articular; el borde libre, por el contrario es delgado. Las superficies proximales de los meniscos son cóncavas y están en contacto con los cóndilos del fémur; las superficies distales son planas y descansan sobre la cabeza de la tibia.

El menisco interno es de forma algo semicircular y es considerablemente mán ancho en su parte posterior que en su parte anterior. La porción periférica del menisco interno está unida a la cápsula articular en toda su longitud. El menisco externo es de forma más ciruclar y cubre un mayor porcentaje de la superficie articular del cóndilo tibial que el menisco interno. La inserción periférica del menisco externo sobre la cápsula articular es laxa.

Desde el punto de vista histológico, el menisco es un tejido fibrocartilaginoso compuesto principlamente por una red entrelazada de fibras de colágeno interpuestas con células. Si bien otros componentes, como proteoglicanos, glucoproteínas y agua, también contribuyen a la conformación de la matriz extracelular del mensico, es la orientación específica de las fibras de colágeno la que parece estar más directamente relacionada con la función de éste. La principal orientación de las fibras de colágeno es circunferencial, pero hay unas pocas fibras de tamaño pequeño dispuestas en forma radial sobre las superficies femoral y tibial de los meniscos, así como en el interior del tejido. Probablemtne estas fibras actúan como "lazos" par proporcionar rigidez estructural y ayudar a resistir la separación longitudinal de los meniscos producida a raíz de compresiones excesivas.

El examen microscópico de los meniscos revela tres capas diferentes del esqueleto de colágeno: una capa superficial, compuesta por una red de finas fibrillas trenzadas en una matriz de tipo malla. Una capa de superficie, inmediatamente por debajo de la capa superficial, compuesta en parte por fascículos de alineación irregular, y una capa media en la cual las fibras de colágeno son de mayor tamaño y están orientadas en dirección paralela y circunferencial. Es esta capa media la que le permite al menisco resistir fuerzas de tracción y que funcione como elemento transmisor de las cargas a través de la articulación de la rodilla.

Mediante estudios biomecánicos se ha dmeostrado que al menos el 50% de la carga compresiva de la articulación de la rodilla es transmitida a través del mensico en extensión, mientras que en 90 grados de flexión el porcentaje aproximado de carga transmitida es del 85%. En la rodilla meniscectomizada, el área de contacto se reduce alrededor del 50%. Esto incrementa en forma significativa la carga por unidad de superficie, con producción de daño y degeneración de la articulación. Tanmbién se ha demostrado que las meniscectomías parciales provocan un incremento significartivo de las presiones de contacto, por lo que se puede deducir que incluso las meniscectomías parciales no parecen ser procedimientos benignos.

Otra función atribuida a los meniscos consiste en la abosrción de impactos. Las rodillas normales presentan una capacidad de absorción de impactos de alrededor de un 20% mayor que las sometidas a menisectomías, por lo que la conservación de los meniscos mantiene el buen estado de la articulación, deteniendo o retrasando el desarrollo de artrosis.

Además, los meniscos contribuyen a la estabilidad de la articulación de la rodilla. Si bien la meniscectomía en forma aislada puede que no incremente en forma significativa la inestabilidad articular, este procedimiento, en presencia de una insuficiencia del ligamento cruzado anterior, incrementa de forma significativa la laxitud anterior de la rodilla.

Debido a que los meniscos sirven para incrementar la congruencia entre los cóndilos del fémur y la tibia, contribuyen significativamente a la congruencia articular global.

Tras observar terminaciones nerviosas tipo I y II en los cuernos anterior y posterior de los meniscos, se ha sugerido una función propioceptiva, que proporciona un mecanismo de retroalimentación para la percepción de la articulación.

En síntesis, las funciones propuestas para los meniscos incluyen soporte de cargas, absorción de impactos, estabilidad articular, lubricación y propiocepción. La pérdida de los meniscos, ya sea parcial o total, altera en forma significativa estas funciones y predispone a que la articulación experimente cambios degenerativos. Debido a que las roturas traumáticas de los meniscos, por lo general se producen en sujetos jóvenes y activos, es muy necesario conservarlos y de esta forma minimizar los cambios degenerativos. El desarrollo de técnicas para conservar los meniscos ha llevado a reemplazar la meniscectomía total y aunque la meniscectomía parcial aún es necesaria en muchos casos, el estudio de nuevas técnicas de reparación puede que algún día torne obsoleto incluso este procedimiento.

 

 

Historia de la Reparación Meniscal

Ir a Inicio

Si bien se le atribuyó a Thomas Annandale la primera reparación meniscal, en 1883, fué King en 1936, a través de un estudio realizado en perros, el que demostró que para que las lesiones meniscales cicatricen deben estar en comunicación con la irrigación sanguínea periférica.

 

Anatomía vascular de los meniscos

La irrigación vascular de los meniscos interno y externo de la rodilla se origina en las arterias geniculadas interna y externa. Las ramas de estos vasos dan lugar al plexo capilar parameniscal, dentro de los tejidos sinovial y capsular de la articulación de la rodilla. El plexo es una red arbórea de vasos que irrigan el borde periférico de los meniscos, proximo a su inserción en la cápsula articular. Estos vasos perimeniscales están orientados en un patrón predominantemente circunferencial, con ramas radiales que se dirigen hacia el centro de la articulación.

Los estudios anatómicos han demostrado que los grados de penetración vascular periférica son del 10 al 30% del ancho del menisco interno y del 10 al 25% del ancho del menisco externo. La arteria genicular interna, junto a unas pocas ramas terminales de los vasos geniculares interno y externo, también aporta vasos para los meniscos a través de la cobertura sinovial vascular de las inserciones de los cuernos anteriores y posteriores. Estos vasos sinoviales penetran en las inserciones de los cuernos y dan lugar a vasos más peqeuños, que ingresan en los cuernos meniscales por un corto trecho y terminan en asas capilares.

En la totalidad de la inserción peiférica de los meniscos interno y externo, sobre ambas superficies articulares (femoral y tibial), también hay un pequeño repliegue de tejido vascular sinovial. Este "fleco sinovial" se extiende por una corta distancia encima de las superficies articulares de los meniscos y contiene pequeños vasos que terminan en bucle. Si bien este tejido sinovial vascular está intimamante adherido a las superficies articulares de los meniscos, no aporta de por sí vasos para ellos pero contribuye a la respuesta de reparación de los meniscos.

Respuesta vascular ante las lesiones

Las observaciones clínicas y experimentales han demostrado que la irrigación sanguínea meniscal periférica es capaz de producir una respuesta de reparación similar a la observada en otros tejidos conjuntivos.

Después de lesiones producidas dentro de la zona vascular periférica se forma un coágulo de fibrina, rico en células inflamatorias. Los vasos del plexo capilar perimensical proliferan a través de éste "andamio" de fibirna, acompañados por la proliferación de células mesenquimales indiferenciadas. Con el tiempo, la lesión se llena con un tejido de granulación fibrovascular celular que "cementa" los bordes de la herida y parece continuarse con el fibrocartílago meniscal normal adyacente. La resistencia inicial del tejido de reparación, comparada con la del menisco normal, es mínima. El incremento en la producción de colágeno dentro del tejido de granulación conduce lentamente a la formación de una cicatríz fibrosa.

Los estudios experimentales han demostrado que las lesiones radilaes de los mensicos que se extienden hasta la sinovial cicatrizan por completo con tejido cicatrizal fibrovascular hacia las diez semanas. Sin embargo, la modulación de esta cicatríz a un fibrocartílago de aspecto normal requiere el paso de varios meses.

La capacidad de ciatrización de las lesiones meniscales ha proporcionado la base racional para la reparación de las lesiones meniscales periféricas; en varios informes se han demostrado excelentes resultados tras reparaciones primarias de lesiones meniscales periféricas. Los examenes postquirúrgicos de las reparaciones peiféricas han revelado un proceso de reparación similar al observado en los modelos experimentales.

Los desgarros meniscales periféricos presentan una irrigación sanguínea funcional del lado capsular y meniscal de la lesión y como es evidente, tienen un excelente pronóstico de curación. Los desgarros en la zona vascular periférica presentan una irrigación sanguínea activa, mientras que la superficie central (interna) de la lesión carece de vasos funcionantes para cicatrizar mediante la proliferación fibrovascular antes mencionada. Los desgarros ubicados en la zona avascular carecen de irrigación sanguínea y, en teoría, son incapaces de cicatrizar.

Las observaciones clínicas y experimentales han demostrado que las lesiones en la zona avascular son incapaces de cicatrizar y por tanto proporcionan la base racional para las meniscectomías parciales. En un intento para extender el nivel de reparación hacia estas áreas avasculares, se han desarrollado técnicas que proporcionan aporte vascular a estos desgarros; estas técnicas incluyen canales de acceso vascular y abrasión sinovial.

El concepto de los canales de acceso vascular deriva de que las lesiones conectadas con la vascularización periférica del menisco cicatrizan mediante el proceso antes mencionado. En estudios experimentales se ha demostrado que mediante la conexión de las lesiones de la porción avascular del menisco con la irrigación sanguínea periférica por medio de un canal de acceso vascular, se logra su cicatrización mediante un proceso normal. Sin embargo, debido a que la creación de canales de acceso vascular suficientemente grandes puede alterar la arquitectura periférica normal de los meniscos, se han propuesto otros métodos de crecimiento interno vascular. Éstos incluyen la creación de túneles vasculares, injertos pediculados de sinovial y abrasión sinovial. Esta última técnica comprnede la estimulación del fleco sinovial, tanto de la superficie femoral como tibial de los meniscos. De esta forma se intenta generar un pannus vascular, el cual migra hacia la lesión y, es de esperar, que intervenga en la reparación.

La reparación quirúrgica, por tanto ha sido ampliamente aceptada como tratamiento de elección para ciertas lesiones meniscales.

Regeneración meniscal

El concepto de que el mensico se regenera tras su extracción, durante largo tiempo ha proporcionado el fundamento racional de la meniscectomía total. Sin embargo, la capacidad de regeneración de los meniscos o de estructuras similares a ellos tras meniscectomías totales ha sido motivo de gran controversia.

Los estudios en perros y conejos han demostrado que tras meniscectomías totales se produce el recrecimiento de una estructura que es similar en forma y textura al menisco extirpado. Al principio este tejido regenerado presenta el aspecto histológico de tejido conjuntivo fibroso. Sin embargo, con el paso del tiempo se produce una metaplasia fibrocartilaginosa en el interior del tejido y, hacia los siete meses éste es similar al fibrocartílago.

Para que un tejido fibrocartilaginoso se regenere tras una meniscectomía, la totalidad del menisco debe ser extirpado para exponer el tejido conjuntivo vascular periférico. Estudios experimentales han demostrado la importancia de este tejido sinovial periférico en la regeneración meniscal. En conejos en los cuales la resección total del mensico se efectuó junto a una sinovectomía, no hubo evidencia de recrecimiento tisular hacia las 12 semanas. Sin embargo, en el 83% de los animales se observó recrecimiento de una estrucutra similar al menisco tras efectuar meniscectomías en forma aislada.

Por los tanto, está claro que la sinovial y la vascularización meniscal periférica son capces de generar un reemplazo de tejido conjuntivo de los meniscos extirpados. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esta regeneración no siempre es completa y no se produce en todos los casos. Además, aún quedan por determinar las propiedades del material y la suficiencia funcional de este tejido regenerado.

 

 

 

Técnicas de Reparación de Meniscal

Ir a Inicio

 

Tres técnicas básicas se han usado para reinsertar los meniscos: abierta, de afuera hacia adentro y de adentro hacia afuera.

Técnica abierta

Fúe popularizada inicialmente por DeHaven y requiere una incisión longitudinal realizada directamente sobre el área del desgarro con las suturas ubicadas en el borde externo del menisco a través de la cápsula y ajustadas perifericamente.

Este abordaje permite una identificación directa de las estrucutras neurovasculares apropiadas, es difícil aplicarlos a los desgarros meniscales posteromediales, posterolaterales y centrales.

Técnica de afuera hacia adentro

Descrito en 1986 por Morgan y Casscells. Esta técnica fue desarrollada inicialmente para minimizar cualquier lesión neurovascular inadvertida. Se inserta una aguja raquídea bajo visualización artroscópica desde una posición extracapsular a través de un desgarro meniscal intraarticularmente. Con una sutura fuerte de material absorbible enhebrada en una aguja raquídea y recuperándola intraarticularmente, puede ser retirada a través del portal opuesto, donde se pueden ajustar los nudos a medida que la sutura es devuelta al interior de la articulación el nudo traccionando los dos piezas juntas. Este abordaje es algo más difícil de usar en los desgarros posteriores interno y externo.

Técnica de adentro hacia afuera

Esta técnica ha sido aconsejada para todos los tipos de desgarros y ha ganado mayor popularidad cuando fueron accesibles instrumentos para zonas más específicas. Este abordaje requiere la apertura pequeñas de la piel para evitar la potencial lesión de alguna de las estrucuturas neurovasculares paracapsulares.

El desgarro ideal para reparar es un desgarro periférico menor de dos centímetros en un adulto joven. El refuerzo del desgarro con un coágulo de fibrina parece mejorar los resultados, mientras que la rehabilitación sin carga ha sido de alguna manera cuestionable.

La posibilidad de realizar una sutura meniscal mediante una técnica artroscópica con grapas de material reabosrbible, proporcionaría la posibilidad de reparar todos los desgarros meniscales, incluso los de localización posterior, de forma, sencilla, rápida y exenta de los riesgos asociados a las técnicas anteriores.


Política de Privacidad / LOPD / LSSI | Contactar | ©2007 Clinica CEMTRO, S.A. (Web optimizada para una resolucion de 800 x 600)